Saludo una vez más a mis compañeros del CECyTEN y también a quienes aunque no trabajan para el colegio, nos hacen el favor de seguir los comentarios que aquí hacemos.
Estamos en este momento con gran actividad en el Sindicato, porque mientras unos estamos realizando visitas a planteles, otros más estamos trabajando con los preparativos para la salida a Campeche, el Secretario General de nuestra organización sindical además en la cd. de México participando activamente en la Federación de Sindicatos de los CECyTEs, revisando también los pendientes de la homologación, sobre todo lo referente a quienes no tuvimos la oportunidad de incorporarnos a una plaza homologada. Como ven la actividad es mucha, sin embargo hay un suceso a nivel nacional (de muchos, claro está) que ha acaparado la atención en los últimos días y que como personas que participamos en actividades sindicales no podemos ignorar. Esto es lo que está aconteciendo con la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.
En lo particular quiero aprovechar este comentario para expresar mi punto de vista, haciendo la aclaración de que ésta solo refleja mi forma de apreciar las cosas, mas no la del sindicato.
Como muchos de ustedes seguramente se han dado cuenta, el pasado fin de semana el gobierno de la República tomó la decisión de Extinguir la compañía descentralizada de Luz y fuerza del Centro. La decisión implicó además la liquidación de muchos trabajadores que se encuentran aglutinados en el Sindicato Mexicano de Electricistas. Esta situación que pareciera tan alejada de nosotros como organización sindical, tal vez no lo esté tan retirado si no ponemos atención en todas las implicaciones que tienen los acontecimientos que se han dado.
Por un lado, el proceso de extinción que a final de cuentas intentó ser la culminación de todo el problema (desde la lógica calderonista) acapara los reflectores mediante una intromisión del Gobierno en asuntos internos de un Sindicato, se argumentaron muchas cosas, pero creo que con ese paso lo que hizo la Secretaría del Trabajo fue dejar de ser el árbitro que vigilara se cumplieran las reglas para convertirse en el Juez que decidiera si se cumplieron o no; algo que desde luego no es del todo correcto. Luego el fin de semana se dá la toma de instalaciones junto con la publicación del decreto de extisión y los anuncios triunfalistas de todo bajo control y ahora a liquidar a los trabajadores. Sin embargo con el correr de los días y con el aumento de presión por parte de muchos actores de la vida política por conocer los detalles, nos hemos dado cuenta de que parece todo estaba planeado desde hace algún tiempo ya y que era solo cuestión de tener el pretexto y contexto adecuado (y que mejor que los medios estuvieran atentos a lo que pasaba con la selección de futbol y su calificación al mundial) para realizar llevar a la práctica la acción.
Los argumentos dados hasta ahora por la parte oficial apuntan hacia lo insostenible que era ya como empresa pues le inyectaban muchísimo dinero y hasta el momento no habían logrado hacerla autosuficiente (algo que en teoría debería haber comenzado a ocurrir desde que se creó), situación que creo esta apegada a la realidad de LyFC; sin embargo ahí es donde se hacen presentes muchas interrogantes que le restan demasiada pulcritud a todo este movimiento calderonista y que inclusive pueden terminar convirtiendo en mártires a quienes ellos se empecinaron en hacerlos ver como los enemigos de la energía eléctrica en el centro del país.
A mí me parece muy sospechosa la posición de muchos medios de comunicación que le están abonando a la polarización del problema, algo así como solo puedes estar a favor o en contra de lo hecho por el Presidente. Es decir ¿no puedo estar a favor de poner orden, pero sin perjudicar a los trabajadores? Sospechosa porque no sería la primera vez que presisamente por posiciones tan polarizadas se corriera el riesgo de un estallido social y con ello la búsqueda de beneficios para unos cuantos, ahí está 2006 y la elección presidencial.
Como usuario común y corriente de energía eléctrica creo que era necesario poner orden, agarrar el toro por los cuernos y limpiar de alguna manera ese cochinero que pareciera se había generado (por cierto también la administración pasada lo solapó), como mexicano me gustaría que no fuera la única institución que se viera reestructurada y en la cual se pusiera orden.
Sin embargo, también pienso que resulta ser una nueva estrategia simplista para acabar con un problema complejo (lo mismo que la guerra contra el narco) en donde no se cuidaron ni se quisieron ver alterativas que pudieran dar paso a esa limpieza sin el detrimento de las condiciones laborales de muchos trabajadores (en un momento en el que el horno del empleo no está ni por mucho para bollos). Pero como repito, si nos enfocamos a lo que dicen en la televisión todo son elogios para el presidente y su decisión o en su caso (los menos) descalificativos de las acciones gubernamentales. Pero ¿y los derechos de los trabajadores? ¿qué garantiza que ahora si el gobierno vaya a respetar y hacer valer esos derechos si en muchas acciones de otra índole no ha sucedido así? ¿por qué debemos creerle a Calderón que se respetará el estado de derecho y esas cosas, si no ha podido cumplir compromisos de una campaña realizada cuando no había crisis?
Insisto yo no quiero decir que no era necesario poner orden, al contrario estoy convecido de que así debía hacerse desde hace tiempo, pero luego viene la pregunta obligada ¿en verdad los trabajadores son los culpables de todo ese desorden en la empresa o son simplemente quienes van a pagar los platos rotos por los errores de los altos funcionarios que se aprovecharon de ella?
El nivel de la ofensiva no ha parado en la polarización de si estás o no de acuerdo con lo hecho por Calderón, sino que ha ido más allá, ha ido al punto de generar en el ciudadano común y corriente (con el apoyo de los grandes medios de comunicación, claro) la idea de que son los sindicatos quienes se han encargado de hacer añicos a las instituciones, la idea que sindicato y corrupción son un pleonasmo. Lo triste de ello es que cuando se habla de sindicalismo no se distingue en grandes y pequeños, ni en colores, ni ninguna otra cosa, se habla de todos. Quieren endosarle a los trabajadores las culpas de malos manejos, de decisiones equivocadas, de la corrupción de muchos funcionarios, de la desatención a las instituciones por quedar bien con el jefe o por conseguir otro puesto político. ¿a caso es tan sencillo generalizar también aquí? ¿acaso en los países "desarrollados" no existen los sindicatos (y algunos también con problemas de corrupción)?
Este punto de la ofensiva es en el que como trabajadores debemos poner nuestra atención (sin olvidar lo otro). No son pocos los autores que afirman que la globalización ha traido más problemas que beneficios (por ejemplo hacer mas ricos a los ricos y más pobres a los pobres) y que esto se debe en gran medida que los ricos desean controlar todo aquello que pueda mermar sus ganancias entre ellos a sus trabajadores y sus organizaciones. En México se ha dicho también que desde que se aplica el modelo neoliberal (desde De la Madrid) lo que ha hecho el gobierno es ir facilitando esos medios de control a los poderosos. Las personas que han ocupado el poder (no me atrevo a decir los partidos, porque igual saltan de un partido a otro, sin que ello implique un cambio de ideología personal)en los últimos años han sido catalogados como de derecha, presisamente por realizar acciones bajo estas premisas. ¡Calderón es un gobernante que pertenece a la derecha! ¿por qué esa acción no pudiera representar un paso más para desmantelar el sindicalismo de nuestro país? No olvidemos que ya intervinieron con los mineros, con los profesores (a través del Acuerdo por la calidad educativa), con los de aeronáutica y ahora con los electricistas, muy sospechoso todo eso.
Yo apoyo la reestruccturación de las instituciones, a mi me ha dado muchísimo coraje ver como el servicio que prestan muchas de ellas son de muy pero muy pésima calidad (la CFE incluída); pero estoy en contra de la idea de que cerrándolas y despidiendo trabajadores se va a cambiar todo. Creo se necesitan establecer nuevas reglas para jugar el juego, donde tú trabajador debes entender que no puedes cobrar sin trabajar, sin asistir a laborar, sin dar el esfuerzo que debes dar; pero también tú como patrón debes reconocer cuando el trabajador cumple con los estándares y además realiza esfuerzos extraodinarios para contribuir al crecimiento de la institución. Y olvídate patrón, ya de que se acercan las elecciones y debes agarrar algo para cuando me quede sin chamba o que lo sabes todo.
Por cierto, en todo este revoltijo, ¿alguién ha sentado en la mesa de la negociación a los usuarios de la energía eléctrica? ¿o a caso el gobierno y solo el gobierno tiene el derecho a decidir lo que necesitamos como usuarios?
El tema como ven dá para mucho más y seguramente en los próximos días se dirán muchas cosas nuevas y se verán otros puntos de vista. Te invito compañero a que nos expreses tu opinión sobre ello.
Hasta aquí el comentario, me despido como siempre recordando que mi forma de pensar podrá estar equivocada o no convenir a algunos, pero es mi derecho de expresarla y nadie puede quitármelo.
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