Por segunda ocasión en esta semana saludo a mis compañeros del Sindicato de Trabajadores del Cecyten que nos hacen el favor de leer los comentarios que aquí estamos intentando hacer.
Pues hace un par de semanas prácticamente que estuvimos festejando el quinto aniversario de que surgió nuestra organización sindical. Para quienes estamos en el Colegio desde antes de que el movimiento sindical se diera, es muy representativo y seguramente están muy presentes los recuerdos de lo que era el Colegio cuando no había sindicato; sobre todo en la forma en que interpretaban y ejercían la autoridad quienes ostentaban puestos directivos. Muchas de esas personas que ocupaban los puestos directivos entendieron sin ningún problema el papel del sindicalismo cuando hizo su aparición, sobre todo las consecuencias que ello iba a tener en la toma de decisiones; algunos hicieron el proceso de transición sin problemas, otros más se resistieron al principio y unos pocos más, todavía en este momento no tienen idea de qué se trata este juego, es más hasta ven en el movimiento sindical un obstáculo (o ¿enemigo?) para desempeñar su trabajo; finalmente hay quienes –los menos - no conciben la realidad del Cecyten sin la presencia del sindicato (pues llegaron después de su conformación)
Precisamente en este comentario quiero referirme a aquellos que siguen en el obsoleto esquema de “yo soy la autoridad y se hace lo que yo digo”. Insisto en que no son todos los directivos, que muchos inclusive han manifestado en acciones muy concretas su apoyo y disposición para hacer un equipo de trabajo entre autoridades y sindicato. Pero hay en la escena, aquellos que en el discurso dicen una cosa, pero que al momento de ejecutar hacer todo lo contrario (al menos cuando ellos creen pasan desapercibidos). En este tiempo que su servidor ha participado en el Comité Ejecutivo he visto casos que rayan inclusive en lo absurdo, como quienes van a los planteles y exigen ciertos requisitos para dar clases, pero que al momento de estar frente a grupo, son los primeros que omiten esos mismos requisitos. Otros más que en lugar de preocuparse por sacarle el jugo al equipo de trabajo que tienen, menosprecian su formación señalado lo que a su juicio debería ser la mejor preparación del mundo, no importándoles que inclusive haya personas más preparadas académicamente que ellos mismos. No falta el que lleva y trae “chismes” entre los compañeros con la finalidad de mantenerlos divididos y de esta manera tomar decisiones “porque ellos no se ponen de acuerdo”. Casos no menos importantes son aquellos en los cuales es el director(a) del plantel o centro Emsad que hasta llega a amenazar a los compañeros con levantarles toda clase de documentos para que lo despidan –obviamente, en la mayoría de estos casos, son muy hábiles y buscan evitar dejar evidencia para no tener problemas-, o que suponen que el ser director es sinónimo de sapiencia. El caso que más repetitivamente se presenta es el del director(a) que amenaza a compañeros con hacer modificaciones a las siguientes cargas horarias con el fin de afectarlos –nada más falso en este momento, que eso-.
Esos son algunos de los “detalles” que hemos podido apreciar en diferentes momentos de la vida sindical. Algunos compañeros han acudido a nuestras oficinas o se nos han acercado en las visitas o en otras oportunidades para platicarnos estas situaciones y solicitar orientación, muchas veces eso ha sido suficiente, pues con argumentos sólidos pueden enfrentar (aunque no les guste a los directivos) las decisiones de intransigencia a las que nos referimos. Otras veces es necesario que nosotros o la autoridad del Colegio acuda para tratar de encontrar un punto de equilibrio; en casos más extremos se ha tenido que recurrir por parte de la autoridad a la remoción y hasta el despido de algunos de ellos.
En fin, una vez más compañeros, es necesario comentar que esos directivos que actúan en tal sintonía parece que se les olvida que sólo son aves de paso, que tarde o temprano terminarán su encargo y deberán emigrar a otros empleos y que lo mínimo que deberían hacer es preocuparse por sacar adelante el Colegio, que bastante falta le hace, en lugar de andar provocando problemas en donde no los hay.
Finalmente lo que más gusto en lo personal me dá, es que en éstos cinco años se haya ido extendiendo cada vez más la cultura por acudir ante este sindicato cada vez que se presenta una situación de las descritas y que además se puedan atender y que con ello sean creados mejores condiciones en nuestros centros de trabajo.
Dejo mi comentario hasta aquó por esta ocasión recordando que aunque mi forma de pensar esté equivocada o no les guste a todos, estoy en mi derecho de expresarla y nadie me lo puede impedir.
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