jueves, 20 de mayo de 2010

Uno sobre la universidad

Pues tal y como lo dijimos al inicio de la semana, teníamos muchos temas pendientes que queríamos platicar en este espacio; y pues aprovechando la reactivación vamos con un nuevo comentario para esta semana. Antes de ello, saludo de nueva cuenta a todos los compañeros que nos hacen el favor de leer lo que aquí comentamos.

Este nuevo comentario, lo voy a hacer en torno a un proceso que si bien no tiene que ver con el Cecyten, si tiene que ver con la formación de muchos de nosotros que ahora laboramos en el Colegio y tiene que ver con el rumbo que muchos de nuestros estudiantes tomarán una vez concluido su ciclo en nuestra institución educativa; me refiero al proceso para el cambio de rector en la Universidad Autónoma de Nayarit.

Para iniciar debo empezar por detallar un poco más esto de la vida universitaria, pues como es de conocimiento de todos ustedes, en nuestro colegio hay muchos compañeros que jamás pasaron por la Uan en su formación académica, sino por otras instituciones. El caso de la Universidad se distingue por ser una institución Autónoma, esto es, cuenta con sus propias leyes, en las cuales se establecen sus autoridades y la forma de elegirlas, como se administra, qué papel juegan cada uno de los sectores, la forma en que se administran los recursos económicos y materiales, etc. En el caso de las autoridades existen varios niveles, el más importante de ellos o la autoridad máxima es el Consejo General Universitario, un espacio en el cual están representados los tres sectores que integran la Universidad: los profesores, los trabajadores y los estudiantes; en igualdad de circunstancias para opinar y decidir sobre los asuntos que competen a la vida universitaria. Luego en un segundo nivel están las autoridades tales como el Rector y sus distintos secretarios. Este mismo esquema se reproduce en las diferentes Áreas y unidades académicas; pues la idea de escuelas y facultades quedó rebasada hace algunos años con el proceso de reforma iniciado en 2003.

Tal y como lo señalo entonces, quien determina quién será el rector para un periodo de seis años es el Consejo General Universitario; para tal caso se lanza una convocatoria en la cual se determinan los requisitos (establecidos en la propia Ley Orgánica de la universidad). En este caso, estamos los universitarios inmiscuidos en el proceso que habrá de definir al rector(a) para los próximos seis años, 2010 – 2016. Para tal, están registrados dos candidatos, por un lado el C.P. Juan López Salazar, una persona que ha demostrado gran capacidad para la administración de los recursos financieros de la Uan, pero que desafortunadamente tiene en contra el jamás haber pisado un aula ni el haber jamás participado en procesos de investigación, al menos no en la Universidad –un poco más adelante abundo en el tema –. La segunda opción – no por ello menos importante – está en la Dra. Lourdes Pacheco Ladrón de Guevara, una académica e investigadora de una larga y reconocida trayectoria que va más allá de los espacios universitarios.

Ahora si, expongo mi apreciación de cómo se han desarrollado los acontecimientos. Para empezar, ya lo decía, el Contador Juan López es una persona que sobradamente ha demostrado sus habilidades para la administración de los recursos financieros universitarios; también señalaba, que aún con eso, él no ha sido profesor o investigador universitario y eso, pues de alguna manera es un handycap en contra, pues desconoce en cierta manera, lo que se vive día con día ahí, frente a los estudiantes, frente a los retos propios de los procesos de investigación. Por otra parte él tiene a favor haber logrado conjuntar a los líderes de los sectores para recibir el apoyo que casi casi le asegura acceder a este importante puesto en la Uan. A mí en lo particular me causó cierto desconcierto escuchar su discurso ahora que está promoviendo su “propuesta de trabajo”, pues lo sentí encajonado en un esquema tradicionalista. Inclusive me sorprendió un poco el ver que no tuviera diálogo directo –interacción diría – con los de universitarios de “a pie”, como soy medio mal pensando, se me vino la idea de que sus asesores no quieren exponerlo a cometer alguna pifia. Tengo la esperanza de que sea una mala apreciación mía y lo pienso así por lo que ya decía, su capacidad para conjuntar a tres sectores en torno a su proyecto merece toda nuestra admiración.

En el caso de la Dra. –también tuve la oportunidad de asistir a la presentación de su proyecto- me dejó la impresión que esperaba ver en su trabajo, propuestas, ideas claras; pero sin el apoyo económico y de presencia de los sectores – cuando digo presencia no me refiero a que estén presentes, pues si lo estuvieron, sino el acuerdo para impulsarla hacia la rectoría-. Me gustó su diálogo directo con los universitarios, cuestionando, proponiendo, dejando las cartas sobre la mesa. Aunque para ser sincero, hubo momentos en que me pareció que es como el clásico candidato que sabe que va a perder la elección y que suelta buscapiés a ver si alguno logra pegar. Reconozco que ella es una autoridad y que seguramente ella conoce más que yo para atreverse a plantear algunas propuestas (las que mi inexperiencia me dicen que serán muy difíciles de concretar aunque tuviera el apoyo de todos los universitarios).

Así las cosas en la Universidad, esperemos en los próximos días el desarrollo de los acontecimientos, seguramente el Contador Juan López será el nuevo Rector; y también tengo la seguridad de que tendrá la suficiente sensibilidad para tomar en cuenta todas las opiniones de nuestra Universidad, pues al fin y al cabo, por eso es una Universidad.

Finalmente, como en cada ocasión me despido con un afectuoso saludo a todos ustedes y les recuerdo que aunque mi forma de pensar esté equivocada o no les guste a todos, estoy en mi derecho de expresarla y nadie me lo puede impedir.

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